Selva Casal

Ya las palabras duermen olvidadas

Prólogo de Juan Pablo Roa

ISBN 979-13-990042-6-7

263 páginas

26,00€

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La autora. Selva Casal (Montevideo, 1927 - 2020) fue una de las voces más singulares y magnéticas de la poesía latinoamericana contemporánea. Abogada de profesión y docente de derecho penal, su verdadera militancia habitó siempre en las llanuras indómitas del lenguaje.

Hija del escritor Julio J. Casal –fundador de la mítica revista Alfar (puente legendario de vanguardia que unió las letras y las artes plásticas de ambas orillas del Atlántico, publicando «jóvenes» autores y artistas, hoy emblemáticos, como Borges, Lorca, Vallejo y Dalí)–, creció en un ecosistema donde la vanguardia era el aire cotidiano. Su escritura, atravesada por la vivencia de la dictadura militar que la destituyó de sus cargos docentes, es un testimonio ineludible de la condición humana frente a la intemperie. Con una sensibilidad alucinada y una mirada desarmada, Casal convirtió las pérdidas en una estrella guía.

Su obra dialoga en secreto con creadoras de su estirpe como Idea Vilariño, Olga Orozco o Marosa Di Giorgio. Distinguida con el premio Bartolomé Hidalgo a su trayectoria, Selva Casal habitó la poesía como la última trinchera contra el olvido. Esta edición rinde justicia a una druidesa de las letras cuya presencia, irremediable y necesaria, vuelve hoy para recordarnos que el temblor no ha cesado.

El libro. Ya las palabras duermen olvidadas es el mapa de un incendio. Este volumen reúne los seis libros fundacionales de la uruguaya Selva Casal publicados entre 1958 y 1975 (Arpa, Días sobre la tierra, Poemas de las cuatro de la tarde, Poemas 65, Han asesinado el viento y No vivimos en vano), una constelación lírica que hoy edita Animal Sospechoso Editor. Poemas gestados en la intimidad de Montevideo y Solymar, constituyen una sobrecogedora cartografía de la resistencia.

Antes de que el desastre político fracturara el Cono Sur en los setenta, la voz radical de Casal ya registraba las vibraciones del des-

pojo. Su poesía transita en la delgada línea que separa el sueño de la vigilia, la amenaza del abrazo, y la vida de la muerte. Aquí el cuerpo se abandona como una estructura inútil para que la palabra libre, desarmada y desprovista de reglas, hable desde el desamparo. El paisaje deja de ser un decorado estático y se transforma en un personaje activo que late, duele y denuncia. A medio siglo de su nacimiento, este torrente de letras demuestra que las placas tectónicas de este poema del sur siguen agitándose con una urgencia feroz.

«La poesía de Casal nombra la vida cotidiana en el doble sentido de relato dentro del cual nos dejamos vivir día a día, y de abismo, imprevisible pero también “cotidiano”, donde el ser humano reconoce su fragilidad en el planeta, protagonista de un diario sueño, o pesadilla.»

Alfredo Fressia

VIII

[Primero fui en tu sangre]

Primero fui en tu sangre.

Apenas me asomaba a los días.

Entonces no existían otros rostros.

Yo corría por entre las constelaciones

y me encendía.

Mi alma crecía en silencio.

Las noches se tachonaban de rumores.

Pero tu sangre quiso hacerme a su tristeza antigua

y me enseñó la tierra.

Comencé a ser perceptible entre las cosas.

Nada más que tu ausencia sostiene el mundo.

Camino por tus calles inexistentes.

Mírame, yo no sé la alegría.

Ni el llanto ni el amor me han detenido.

De tu vacío nazco, distinta a cada instante.

Ásperas, secas sombras habitan mi dulzura.

Y no puedo. Yo ya no sé volver hasta tu cuerpo.